Integrar una instalación fotovoltaica en un edificio de nueva construcción requiere planificación desde las primeras fases del proyecto. Dejar las decisiones para el final de la ejecución puede provocar problemas técnicos, intervenciones adicionales y mayores costes.
Entre los principales riesgos están las canalizaciones insuficientes, los cuartos técnicos con una ventilación inadecuada y los recorridos de cable excesivamente largos. También pueden aparecer dificultades para incorporar sistemas de almacenamiento posteriormente.
Por este motivo, anticipar las necesidades de la instalación fotovoltaica permite reducir replanteos, mejorar el rendimiento y facilitar el cumplimiento del Código Técnico de la Edificación (CTE DB-HE).
Las canalizaciones deben quedar previstas en los planos
El recorrido del cableado de corriente continua (CC) y corriente alterna (CA) debe definirse en los planos de instalaciones. Desde la cubierta hasta el cuarto técnico es necesario dimensionar tubos o bandejas con suficiente sección y disponer de registros accesibles en los cambios de dirección.
Los conductores utilizados para CC deben disponer de doble aislamiento y estar certificados para trabajar a la intemperie.
También resulta recomendable incorporar canalizaciones de reserva. Estas permitirán ampliar las cadenas de módulos en el futuro o introducir cableado de comunicación RS485 o Ethernet entre el inversor, los contadores de energía y los sistemas de monitorización.
Reducir los recorridos y evitar codos innecesarios contribuye a limitar las caídas de tensión y simplifica las tareas posteriores de mantenimiento.
El inversor exige una ubicación adecuada
La localización del inversor es otra decisión que debe abordarse durante el proyecto. El equipo necesita un espacio accesible, protegido de las condiciones exteriores y con suficiente circulación de aire para disipar el calor generado durante su funcionamiento.
También deben respetarse las distancias respecto a paredes y techos establecidas por cada fabricante. De esta forma se reduce el riesgo de pérdidas de potencia por sobretemperatura.
Situar el equipo cerca del cuadro general permite disminuir la longitud del cableado de CA.
Si comparte cuarto técnico con calderas o sistemas SAI, será necesario comprobar que la temperatura permanece dentro de los límites de funcionamiento. Una sobrecarga térmica puede perjudicar el rendimiento anual de la instalación.
La selección del inversor debe considerar igualmente aspectos relacionados con la compatibilidad, las protecciones y su integración en el edificio.
Preparar el edificio para incorporar baterías
La ausencia de baterías en el proyecto inicial no impide preparar la instalación para incorporarlas posteriormente. Reservar espacio y canalizaciones puede evitar nuevas obras.
Esta previsión pasa por disponer de una superficie útil y plana en el cuarto técnico, comprobar la capacidad de carga del forjado y habilitar conductos entre un inversor híbrido y la futura ubicación del almacenamiento.
También deben preverse los diámetros de los tubos y las secciones de cable dependiendo de la arquitectura elegida, ya sea mediante alto voltaje en CC o acoplamiento en CA.
Incorporar esta reserva para almacenamiento en los planos facilita futuras ampliaciones sin necesidad de intervenir sobre falsos techos o paramentos ya terminados.
El backup requiere circuitos independientes
Cuando el proyecto contemple mantener determinadas cargas ante una interrupción de la red, será necesario diseñar un cuadro de respaldo o backup.
Primero deben identificarse los circuitos prioritarios. Pueden incluir iluminación de emergencia, comunicaciones o refrigeración.
Después será necesario disponer de canalizaciones independientes entre la salida de emergencia del inversor y el cuadro destinado a las cargas críticas.
Las protecciones magnetotérmicas y diferenciales también deberán coordinarse para permitir un funcionamiento en isla seguro y conforme a la normativa.
Dejar estas necesidades únicamente recogidas en la memoria, sin trasladarlas a los planos y a la ejecución, puede generar sobrecostes durante la puesta en marcha.
El cableado también condiciona la eficiencia
Las secciones de los conductores deben justificarse según la intensidad admisible y la caída máxima de tensión.
En recorridos largos de CC, una sección insuficiente puede generar pérdidas de energía y desviaciones en el punto de máxima potencia (MPPT). En CA, una caída elevada puede comprometer la calidad del suministro y el cumplimiento del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT).
El dimensionado debe considerar las temperaturas máximas de las canalizaciones y las longitudes reales del recorrido. Reducir los empalmes también disminuye los puntos calientes y los riesgos de averías.
La coordinación con el CTE empieza en el proyecto
El Documento Básico de Ahorro de Energía del CTE establece exigencias que afectan directamente al diseño. La sección HE 5 aborda la generación mínima renovable y la HE 0 regula la limitación del consumo energético.
Proyectista e instalador deben coordinar la potencia prevista y su justificación. También deben analizar las sobrecargas de cubierta, la orientación e inclinación de los módulos y las posibles sombras.
El proyecto tendrá que contemplar además accesos seguros, pasillos de mantenimiento y líneas de vida.
Finalmente, deberá prepararse la memoria técnica de diseño o el proyecto eléctrico correspondiente según el REBT y coordinar su tramitación administrativa con la finalización del edificio.
Resolver estas necesidades desde el proyecto convierte la fotovoltaica en una parte integrada de la construcción. Además, facilita una ejecución más limpia y favorece el rendimiento energético de la instalación.