La obra nueva sigue perdiendo peso entre los compradores de vivienda en España. Durante el primer semestre de 2026, el 58 % de quienes compraron una vivienda en los últimos doce meses afirmó haber valorado la posibilidad de adquirir un inmueble de nueva construcción.
El dato mantiene a este segmento entre las opciones mayoritarias del mercado, pero confirma una tendencia descendente. El porcentaje cae cinco puntos frente al primer semestre de 2025 y acumula una reducción de diez puntos desde 2020, cuando alcanzaba el 68 %.
Para el sector promotor y constructor, la evolución refleja una pérdida gradual de capacidad para transformar el interés inicial del comprador en operaciones efectivas.
La escasez de oferta penaliza a la nueva construcción
Uno de los principales factores que explica esta evolución es la disponibilidad limitada de producto. La escasez de oferta en las zonas con mayor demanda reduce las alternativas para el comprador y contribuye a elevar los precios.
María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, señala que la obra nueva continúa resultando atractiva. Sin embargo, encuentra cada vez más dificultades para competir con la vivienda usada cuando llega el momento de cerrar la compra.
La segunda mano cuenta con una oferta más amplia en ubicaciones, tipologías y niveles de precio. Esta variedad le permite adaptarse mejor a compradores que necesitan ajustar su búsqueda a su capacidad económica.
Esta diferencia entre ambos segmentos termina siendo decisiva para una parte relevante de la demanda.
Menos compradores mantienen abiertas las dos opciones
El descenso del interés durante el último año está relacionado principalmente con la reducción del número de compradores que contempla simultáneamente obra nueva y segunda mano.
En el primer semestre de 2025, el 45 % afirmaba haber valorado ambas alternativas. Un año después, ese porcentaje se sitúa en el 41 % de los compradores.
El comportamiento de quienes buscan exclusivamente vivienda nueva muestra una variación menor. Este grupo representa el 17 % durante el primer semestre de 2026, frente al 18 % registrado en el mismo periodo del año anterior.
Los datos muestran, por tanto, que el principal cambio no procede tanto de los compradores centrados únicamente en obra nueva como de aquellos que antes mantenían abiertas varias posibilidades durante su proceso de búsqueda.
La segunda mano domina la decisión final
La diferencia entre intención y compra efectiva resulta especialmente significativa para analizar la posición comercial de la nueva construcción.
Entre los compradores que llegaron a plantearse adquirir una vivienda nueva durante el primer semestre de 2026, solo el 27 % terminó comprando un inmueble a estrenar. El porcentaje es idéntico al registrado un año antes.
El 73 % restante acabó adquiriendo una vivienda de segunda mano.
La distribución se ha mantenido relativamente estable en los últimos años, aunque desde 2023 se aprecia un ligero refuerzo de la segunda mano como destino final de quienes habían considerado inicialmente ambas alternativas.
Para los operadores del mercado, esta evolución refleja la dificultad de la obra nueva para convertir demanda potencial en compraventas.
El cambio frente a los niveles anteriores a la pandemia
La comparación con los años previos a la pandemia permite observar con mayor claridad el cambio en el comportamiento del comprador.
En 2019, el 37 % de quienes habían valorado obra nueva terminó comprándola. En 2020, el porcentaje descendió al 32 %.
En 2025 y 2026, esta proporción se ha reducido hasta el 27 %.
La evolución muestra una doble tendencia. Por una parte, cada vez menos compradores incluyen la nueva construcción entre sus alternativas. Por otra, incluso quienes la consideran inicialmente terminan eligiendo mayoritariamente vivienda usada.
Un escenario más competitivo para promotores y constructores
El comportamiento de la demanda coloca a la obra nueva ante un mercado cada vez más exigente.
El segmento mantiene capacidad para atraer inicialmente al comprador, pero pierde peso cuando la búsqueda entra en una fase más concreta. La disponibilidad de producto y el precio aparecen como elementos determinantes en este proceso.
La segunda mano concentra finalmente el 73 % de las operaciones entre quienes habían valorado comprar una vivienda nueva.
Para la nueva construcción, el reto está en un contexto donde la oferta disponible es menor y la competencia de la vivienda usada resulta especialmente intensa por su mayor variedad de precios, ubicaciones y tipologías.